Los alimentos comerciales se introdujeron después de la segunda guerra mundial en el año 1860 por James Spratt al observar que los perros callejeros comían galletas que los marineros tiraban en el puerto, razón suficiente como para pensar que el perro, ni mucho menos el gato, en tan poco tiempo han evolucionado para adaptarse únicamente a un alimento procesado.

La mayoría de las croquetas están hechas con más del 60% de carbohidratos, proteína de baja calidad proveniente de vegetales o semillas, la carne que contienen los alimentos generalmente son subproductos; desechos o desperdicios de las fábricas de alimento para humano e inclusive alimento no apto para consumo humano, siendo que los perros necesitan en su mayoría proteína de origen animal y de alta calidad para así satisfacer todos los aminoácidos que el perro requiere. Muchos de los ingredientes son sometidos a altas temperaturas para la preparación de los alimentos procesados, al ser sometidos a estas temperaturas se pierde una gran cantidad de vitaminas, minerales, grasas, enzimas y aminoácidos naturales y esenciales para el perro. Las vitaminas del complejo B y la vitamina C son termolábiles por lo que se destruyen fácilmente con el calor, la proteína se desnaturaliza y 2 de los 10 aminoácidos esenciales también son destruidos: lisina y triptófano; las grasas sufren oxidación por lo que aumentan los requerimientos de vitamina E (antioxidante natural). Así, muchos de los alimentos cocinados a altas temperaturas modifican su estructura molecular, su bio-disponibilidad se reduce o desaparece, dificultando el aprovechamiento de los nutrientes. Al perder el alimento una gran cantidad de nutrimentos, se les debe de añadir antioxidantes, vitaminas y minerales sintéticos así como preservativos y saborizantes artificiales. Las empresas de alimentos agregan antioxidantes sintéticos como el BHT (Butil Hidroxil Tulueno) o BHA (Butil Hidroxil Anisol), preservativos muy controversiales pues hay datos que muestran que puede ser tóxico e inclusive hasta cancerígeno por lo que en muchos países como Japón, Reino Unido, Australia y Rumania se ha prohibido su uso. La Asociación Norteamericana de Oficiales de Control de Alimento para ganado (AAFCO, en inglés), un organismo no gubernamental, supervisa el texto de las etiquetas y brinda una lista de ingredientes que pueden ser utilizados en alimentos para mascotas. La lista incluye ingredientes tales como pelo hidrolizado, basura deshidratada e incluso materia fecal, desechos de cerdos, rumiantes, y aves de corral, y lo que se describe como “productos húmedos procesados de desechos de animales”. Productos húmedos de desecho son excreciones de cualquier animal excepto de seres humanos. (Ann Martin – Protect your pet 2001 y Food Pets Die For 2003, NewSage Press). Veterinarios creen que alimentar a los perros con este tipo de alimentación está afectado a largo plazo la salud del perro, cáncer, alergias, problemas dermatológicos, cardiacos, entre otros, por la razón de que no están adaptados biológicamente al perro además de contener en su mayoría ingredientes de baja calidad que no cubren las necesidades nutricionales del perro de forma óptima.

Existen empresas de alimento para mascota que se han dedicado a mejorar la calidad de los ingredientes y el tipo de elaboración de éstos, basándose en la filosofía nutricional biológicamente apropiada para el perro lo cual asemeja lo que naturalmente comería un carnívoro y basándose en la anatomía y fisiología del carnívoro.

Para estas empresas, una dieta biológicamente apropiada es:                   – Proteína de alta calidad de ingredientes frescos y variedad de carne.        – Bajo en carbohidratos (menos del 20%) y libre de granos.                         – Ácidos grasos esenciales derivado de animales y no de plantas.                       – Frutas y vegetales frescos.                                                                         – Plantas y enzimas naturales que ayudan a la digestión y al sistema inmune.

Los ingredientes que suelen utilizar son frescos, según la definición por la AAFCO, un ingrediente fresco es libre de conservadores y no congelados. Se utilizan huevos, pescado, frutas, verduras frescas, carne de alta calidad, libre de hormonas y antibióticos y elaborados en la misma región y apto para consumo humano, se utilizan minerales naturales y orgánicos, además se incluyen ingredientes naturales como probióticos, enzimas, aceites esenciales, entre otros, para optimizar la salud de la mascota.

Según la página de Internet “Dog Food Analisis”, una página que se dedica a analizar las diferentes marcas de alimento basándose en la información del producto que provee la empresa de alimento, clasificándolas según su calidad, las marcas que se consideran aquí en México como de alta gama (Hill’s, Royal Canin), son en realidad marcas de baja calidad, ninguna marca considerada como Premium de línea veterinaria se encuentra entre las 3 mejores categorías de la página, habiendo en total 6 de ellas. (www.dogfoodanalysis.com) Los alimentos procesados contribuyen al sarro en los dientes de nuestras mascotas unos en mayor grado que otros ya que al ser más harinas, queda entre los dientes de los perros además de no utilizar sus piezas dentarias como debería para una correcta limpieza, no es extraño encontrar perros jóvenes, de 3 años con sarro en sus dientes y gingivitis (inflamación en las encías) o perros adultos y viejos con mal aliento, problemas periodontales y pérdida de dientes. Se presume por parte de los veterinarios y de las mismas empresas alimenticias, que los alimentos procesados ayudan a reducir la placa bacteriana y el sarro en los cánidos y felinos, más sin embargo, a pesar de existir “fórmulas” y alimentos “especiales” específicos para tal fin, los veterinarios recomiendan llevar a tu mascota una vez al año a realizar una costosa profilaxia denta, practicar el cepillado de dientes (de preferencia todos los días) a tu perro con pastas y cepillos “especiales”, brindarle huesitos de carnaza y productos especialmente para la limpieza bucal y aún así, se deberá someter al perro cada año o dos a anestesia para la limpieza de dientes.

Hoy en día hay cada más propietarios que acuden con sus perros a las clínicas con problemas digestivos, periodontales y de alergia, la mayoría de estos casos son ocasionados por el alimento seco, y muchas veces se tratan los síntomas más no el problema, dueños que están cambiando de marcas constantemente hasta encontrar con una que medio le funcione a su perrito, otros de plano buscan una alternativa y optan por una alimentación natural. Muchos veterinarios abogan por el uso de comidas secas para perros, y venden muchas de las marcas líderes en sus clínicas. Ellos han aprendido a través de la educación de la industria de la comida de mascotas y que son los que escriben los libros de texto sobre nutrición para las escuelas veterinarias, para decirles a sus clientes que solamente la comida para perros formulada científicamente reúne las necesidades nutricionales de sus perros, inculcando miedos a los propietarios, haciéndoles creer que son incapaces de alimentar correctamente a su perro a no ser que les brinden lo que les venden, siendo, sinceramente, un insulto a nuestra inteligencia. Es por esto que hoy en día la mayoría de los veterinarios únicamente recomienda dar alimento seco sin tener conocimiento o experiencia a otro tipo de alimentación o alternativa.

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