En su mayoría, los productos comerciales de consumo humano y para mascotas incluyen conservadores, colorantes y toxinas, que dan origen a intoxicaciones y a reacciones de defensa indiscutibles y uno de los graves problemas es que resulta difícil evaluar su frecuencia y gravedad. por ejemplo, en cigarros se conocen 599 aditivos químicos y ninguna ley obliga a fabricantes a indicar su presencia.
Si se da tanta libertad a productos destinados al consumo humano, hay buenas razones para creer que la situación es mucho peor para los animales.

Las sustancias añadidas para dar color, sabor, textura y asegurar su conservación, son responsables de un número subestimado de reacciones. Se encuentran tales sustancias en alimentos secos y semihúmedos que en conservas. A largo plazo, esos aditivos pueden ser muy peligrosos para la salud.

 

Hormonasenpollo

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