El sabor, la familiaridad y la temperatura del alimento son variables que pueden ser manipuladas para estimular la alimentación. La ingestión de alimento también puede ser estimulada socialmente por otros perros o por personas.

Un animal que se está curando de una enfermedad puede negarse a comer su dieta normal porque esa dieta coincidió con el comienzo de la enfermedad. Por lo que no te asustes si tu perrito después de estar malo, no quiere comer.

Recuperado de Nutrición Clínica del perro y el gato de J.M. Wills.

 

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